El verdadero propósito de las redadas a inmigrantes es incierto
Llamadas frenéticas asediaron el conmutador del sheriff en una minúscula comunidad en Georgia a principios del mes pasado. Temían que el pueblo estaba bajo ataque. Hombres armados estaban pululando en los vecindarios y tocando puertas. Los residentes estaban justificadamente aterrorizados.
La invasión tenía matices siniestros. “Esto me recuerda lo que leí sobre la Alemania nazi; la Gestapo llegando y sacando gente”, citaron algunos periódicos al alcalde del pueblo diciendo eso.
No era la Gestapo. Eran agentes federales acorralando a supuestos inmigrantes indocumentados. Las crecientes redadas forman parte de la Iniciativa de Protección de la Frontera de Inmigración y Aduanas (ICE) de EE.UU. lanzada a principios de año.
Desde el 8 de agosto, agentes de ICE han realizado redadas en una planta empacadora de Milwaukee, Wis. arrestando a 25 inmigrantes; en otra el 26 de agosto en una compañía de servicios de limpieza en Tallahassee, Flo. donde detuvieron a 55 inmigrantes; en una más el 1 de sept. en un parque de remolques y una planta avícola en Stillmore, Ga. donde arrestaron a más de 120 inmigrantes; el 20 de sept. en un sitio de construcción justo al este de Denver, Colo. fueron arrestados 120 inmigrantes; y el 28 de sept. en una residencia privada en Quincy, Mass. Arrestaron a 11 inmigrantes. La mayoría fueron deportados inmediatamente.
Mientras que el descubrimiento y deportación de extranjeros que residían en el país ilegalmente fue una señal de victoria para la justicia y el orden… ¿quién se beneficia realmente? No, las familias que fueron separadas por las deportaciones. Tampoco los negocios locales que dependen de los inmigrantes para la mano de obra y comerciar. Mucho menos las tesorerías estatales y locales que dependen de los impuestos de ventas y de empleo que pagan los inmigrantes. No los cultivadores de frutas y vegetales, cuyo producto se está echando a perder en los campos por falta de trabajadores que recojan las cosechas. Ni la industria turística que tiene problemas para conseguir personal para los hoteles, moteles y restaurantes.
Y tampoco la seguridad del país. Primero que todo, todavía hay un estimado de 12 millones de inmigrantes indocumentados en EE. UU. Algunos quizá hasta han sido deportados previamente –y en ciertos casos más de una vez. Aún así su anhelo desesperado por una vida mejor los impulsa a arriesgarse a volver a entrar al país. Además, ninguno de los terroristas del 9/11 vino del sur de la frontera. Y finalmente, estar en EE.UU. sin documentación es una ofensa civil, no una criminal.
Así que… ¿Qué es lo que realmente está impulsando las crecientes redadas del ICE?
Mientras que la yuxtaposición de las tácticas de la Gestapo suenan lejanas, las redadas están sin lugar a dudas ocurriendo en una atmósfera fervorosamente cargada con nacionalismo intenso y xenofobia violenta. Ambos son características de una ideología radical y derechista. Adolfo Hitler, el dictador alemán fascista, aseguraba que el multiculturalismo era peligroso en una nación. Las minorías étnicas, declaró, debilitan y desestabilizan, y las naciones más débiles son aquellas de razas mestizas.
Bajo el régimen nazi, millones –en su mayoría europeos judíos– fueron desplazados, robados, torturados y asesinados. Pero la agresión al por mayor no comenzó instantáneamente bajo el levantamiento en el poder de Hitler. Comenzó con la aprobación de leyes cada vez más duras y actos aleatorios ostensiblemente violentos en contra de los judíos. Poco a poco con el paso del tiempo, los alemanes comunes y corrientes se habituaron progresivamente a un tratamiento más escandaloso en contra de estos.
El incremento de redadas del ICE eleva la preocupación de una alarmante violencia en contra de los inmigrantes que va en aumento. Según un reporte publicado en la primavera pasada por la Liga Anti-Difamación, “Grupos blancos, cabezas rapadas racistas y otros que se identifican con los grupos de extrema derecha están utilizando el debate nacional sobre reforma migratoria como un medio para alentar a los de su misma opinión racista a que denuncien o hasta cometan actos de violencia en contra de inmigrantes”.
Y un estudio reciente realizado por el centro Southern Poverty Law encontró que redes anti-inmigrantes organizadas en la derecha radical culpan a los inmigrantes no-blancos por “casi todos los males del país, desde la pobreza y la decadencia ocasionada por el crimen en el centro de las ciudades, la expansión urbana descontrolada, hasta la degradación del medio ambiente”. Muchos también creen que existe un complot secreto entre el gobierno mexicano y los hispano-americanos para asir el control del suroeste estadounidense.
En una protesta anti-inmigrante en Tennessee en la primavera pasada, un orador abogó públicamente por dispararle a los inmigrantes conforme cruzaran la frontera. Conductores de programas de charlas en la radio a lo largo del país han hecho eco a esa abominación en el aire. Bajo las ondas en el aire e Internet, grupos ponzoñosos anti-inmigrantes han propuesto una serie de tácticas brutales para torturar a los inmigrantes indocumentados.
Y la Unión de Libertades Civiles Americana está investigando alegatos acerca de que oficiales de policía en un suburbio de Milwaukee aplican un perfil racial y acosan a hispanos.
Los oficiales están de acuerdo en que es imposible acorralar y remover a 12 millones o más de inmigrantes indocumentados. Así que… ¿Qué caso tiene elevar el número de redadas? ¿Son realmente el comienzo de una campaña disfrazada deliberadamente con un objetivo mucho más siniestro?