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Una vida en las sombras

Ahora siendo residente legal de EE.UU., le pide a los políticos que sean humanos con los inmigrantes

Debido a las recientes políticas de inmigración, muchos inmigrantes indocumentados viven con miedo todos los días.
Ricky Martínez conoce esa vida.
Martínez, quien recientemente se convirtió en un residente legal estadounidense, tuvo que vivir en la sombra durante años. Después de vivir en el miedo por más de una década y superar muchos obstáculos en su vida, Ricky vive con su familia en Kansas City .
Nacido en México, Martínez decidió trasladarse a los Estados Unidos en 2003. Un sentimiento de desolación y tristeza lo motivó a abandonar su patria.
“No podía quedarme en mi país”, dijo. “Tuve que venir a los Estados Unidos para buscar una vida mejor y reunirme con mi familia”.
Martínez viajó de México a Kansas City con una visa de turista y se excedió en el período que podía estar en el país. “Las autoridades me agarraron trabajando aquí y me deportaron”, dijo.
Después de su deportación, decidió que quería regresar a los Estados Unidos. Esta vez, no podía hacerlo con una visa de turista, así que decidió cruzar ilegalmente. Después de llegar a Ciudad Juárez, contrató a un “coyote” para llevarlo a El Paso, Texas. Luego, tomó un autobús a Dallas, donde se reunió con su familia.
“Fue un viaje largo”, dijo Martínez. “Antes de cruzar la frontera, estaba asustado. No sabía qué esperar, yo vivía en paranoia.”
Al principio, vivir en las sombras “fue muy duro”, reconoció Martínez.
“Fue complicado”, recordó. “Tuve que cambiar mi nombre. Era raro que la gente me llamara … (por) un nombre diferente. Pero entonces, me acostumbré tanto que ya no respondía a mi verdadero nombre”.
Pero Martínez nunca se acostumbró a su constante sentimiento de angustia. No podía salir por la puerta sin preguntarse si volvería a su casa.  Los momentos en que salía con sus amigos dejaban de ser agradables.
“Si estaba comiendo con mi familia o amigos y veía a un policía, me asustaba”, dijo Martínez, quien tomó antidepresivos para tratar con su miedo mientras estaba en el país ilegalmente. “Yo no era un criminal, pero estaba aterrorizado. No quería ser deportado y permanecer alejado de mi familia otra vez”.
Finalmente, Martínez vio una luz al final del túnel cuando surgió la posibilidad de convertirse en residente legal.
“Uno de mis parientes me dijo que había una forma de arreglar mi situación migratoria”, dijo. “Para hacer eso, tuve que presentar una solicitud a las autoridades de inmigración, pedir perdón y viajar a México para regresar como residente legal”.
Pero a pesar del rayo de esperanza, Martínez todavía se sentía ansioso y aterrorizado.
“Cuando eres es un inmigrante viviendo la misma situación en la que yo estaba, siempre piensas  ‘¿Qué pasará si algo sale mal?’ . Yo estaba muy preocupado de que no pudiera quedarme con mi familia”, dijo Martínez.
Ese miedo se quedó con Martínez cuando regresó a México. Cuando entró al Consulado de México en Juárez, la gente parecía perturbada, recordó. Era un ambiente tenso, según Ricky.
Pero la situación de Martínez cambió una vez que completó el proceso de inmigración pues por fin, podía caminar con libertad, sintiéndose libre y disfrutando de todo a su alrededor.
“Nunca olvidaré el día que caminé en la calle como residente legal”, dijo Martínez. “Yo iba al gimnasio y no sentía miedo. Yo era feliz. Incluso lloré porque la sensación era simplemente increíble”.
Como sobreviviente de la vida en las sombras, Martínez pide a los políticos que sean humanos cuando trabajan en políticas de inmigración.
“Al final, nosotros (los inmigrantes) estamos aquí para tener una mejor calidad de vida”, dijo.
Y para los inmigrantes indocumentados que viven en constante temor, Martínez les pide que nunca pierdan la fe.
“Por favor, siempre traten de hacer las cosas por el camino correcto, yo estoy seguro de que su tiempo vendrá, así como llegó el mío”, dijo.




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Martinez survives life in the shadows
Now-legal U.S. resident asks politicians to show humanity toward immigrants

By Chara
Because of recent immigration policies, many undocumented immigrants live in fear every day.
Ricky Martinez knows that life.
Martinez, who recently became a legal U.S. resident, had to live in the shadows for years. He resides with his family in Kansas City Mo after living in fear for more than a decade and overcoming many obstacles in his life.
A native of Mexico, Martinez decided to move to the United States in 2003. A sense of desolation and sadness motivated him to leave his homeland.
“I couldn’t stay back in my home country,” he said. “I had to come to the United States to look for a better life and reunite with my family.”
Martinez traveled from Mexico to Kansas City Mo with a tourist visa and overstayed. “Authorities caught me working here and I got deported,” he said.
After his deportation, he decided he wanted to return to the United States. This time, he couldn’t do it with a tourist visa, so he decided to cross illegally. After arriving in Ciudad Juarez, he hired a “coyote” (border trafficker) to get him to El Paso, Texas. Then, he took a bus to Dallas, where he joined his family.
“It was a long journey,” Martinez said. “Before crossing the border, I was scared. I didn’t know what to expect. I was living in paranoia.”
At first, living in the shadows “was very hard,” Martinez acknowledged.
“It was complicated,” he recalled. “I had to change my name. It was weird that people called me … (by) a different name. But then, I got so used to it that I wasn’t responding to my real name anymore.”
But Martinez never got used to his constant sense of distress. He couldn’t step out the door without wondering if he would make it back to his house. The moments when he went out with his friends stopped being enjoyable.
“If I was eating out with my family or friends and I saw a cop, I freaked out,” said Martinez, who took antidepressants to deal with his fear while he was in the country illegally. “I was not a criminal, but I was terrorized. I didn’t want to be deported and be sent away from my family again.”
Finally, Martinez saw a light at the end of the tunnel when the possibility of becoming a legal resident arose.
“One of my relatives told me there was a way of fixing my immigration status,” he said. “To do that, I had to submit an application to (the) immigration (authorities), ask for forgiveness and travel to Mexico to come back as a legal resident.”
But despite the ray of hope, Martinez still felt anxious and terrified.
“When you are an immigrant living the same situation that I was in, you always think ‘What if something goes wrong?’ I was very worried that I was not going to be able to stay with my family,” Martinez said.
That fear stayed with Martinez when he was back in Mexico. When he entered the Mexican Consulate in Juarez, people seemed perturbed, he recalled. It was a tense environment, according to Martinez.
But Martinez’s situation changed once he completed the immigration process. At last, he could walk around feeling free again and enjoying everything around him.
“I will never forget the day I walked on the street as a legal resident,” Martinez said. “I was going to the gym and I didn’t feel afraid. I was happy. I even cried because the feeling was simply amazing.”
As a survivor of life in the shadows, Martinez asks politicians to be humane when they’re developing immigration policies.
“At the end, we (immigrants) are just here to have a better quality of life,” he said.
And to the undocumented immigrants who live in constant fear, Martinez asks them to never lose faith.
“Please try to do things on the right way, and I’m sure your time will come as mine did,” he said.

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