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Deferred Action for Childhood Arrivals and Globalization

By Hector E. Garcia
Millions of middle class Americans, mostly in rural areas, are feeling cornered by the overwhelming forces of globalization. Their employment was displaced by automation, international competition and corporations’ transfer of jobs to other nations with lesser production costs and more flexible laws. Many of these Americans express a visceral anger towards anything international and desperately reach for national isolation and solutions that would save them from people who don›t look and speak like them.
Some leaders have convinced them that they are victims of sinister foreigners who ridicule American good will and naivete in international agreements, which are unfair to the U.S. Those leaders claim that criminals who have crossed the border illegally are responsible not only for loss of jobs but also for rape, murder and unprecedented addiction to drugs among Americans.
Fear over declining income, increase of joblessness and violence make people susceptible to lash out at anyone with whom they are unfamiliar. The federal program DACA founded in 2012 is perceived to benefit such “others.”
Consequently, many believe they should pressure President Trump to eliminate the program. DACA makes individuals, who were brought before age 16 by adult undocumented immigrants, eligible for a work permit and not be subject to deportation during 2-year renewable periods. DACA requires beneficiaries be in school or have a HS degree, a record free of serious misdemeanors and felonies or be honorably discharged from armed forces.  Approximately 800,000 DACA applications have been approved; original estimate by Pew Research Center of eligible applicants was 1.7 million.
It seems wise to consider some of the origins of the surrounding circumstances and potential consequences of this decision.
Most of the persons who entered the U.S. without immigration documents since the surge that followed the 1994 launching of the North American Free Trade Agreements (NAFTA) are from Mexico. Their acceptance of the risks involved was an act of desperation not unlike the desperation experienced by Americans today.
They were hit by the forces of globalization even before NAFTA was signed. The Mexican government rolled out the red carpet to foreign investors excited over NAFTA’s promise by pulling the rug from under millions of poor families surviving through small plots of land. A system called “ejido,» created to prevent concentration of land ownership after the Mexican 1910 revolution, had a similar intent as the U.S. Homestead Acts. In witty maneuver, President Salinas made it possible for foreigners to buy the land of survival farmers. Later, corn farmers were put out of business by American corn sold to Mexico at below-cost prices allowed by U.S. government subsidies. Both farming groups moved by the millions into Mexican cities already suffering from unemployment and, eventually, to the wealthiest country in the world, risking life, freedom and dignity.
Governments and corporations in the U.S. and other developed nations launched globalization. Above cited Americans and the Mexican poor were pawns in a vast international chess game. Such situations should not be surprising; readers only need recall who were responsible for 2008 global financial crisis and who paid the costs.
The relevant question now is: how can we address DACA constructively? Should children following trusted adults into a different nation whose language they don’t understand be penalized for violating a law they ignored?
In terms of economic self-interest, U.S. taxpayers have already invested in these young people. The latter are leading productive lives and represent a resource to address the country’s huge socioeconomic challenges.
Xenophobic and ethnocentric nations such as North Korea are subject to precarious economic uncertainty. Maintaining a nation “untainted” by people of other colors and cultures is a formula for economic atrophy not greatness. American exceptional achievements evolved from following nature’s lesson that diversity makes ecosystems flourish. Much as some try to homogenize all that is human, it is reality that determines the outcome.
Simple optics might convey the message if readers view pictures of Jong-Un’s troops. They do indeed “shock and awe” but is ostentatious and machine-like power what we want for our children and children of those with whom we share the suffering inflicted by uncaring elites?
Diversity is an unavoidable part of reality. Instead of removing immigrants on the basis of diversity, we should once and for all manage U.S. immigration efficiently.
Hector E. Garcia is published author of Clash or Complement of Cultures?: Peace and Productivity in the New Global Reality.

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Acción Diferida para los Llegados a la Infancia (DACA) y la Globalización

Millones de americanos de clase media, la mayoría en áreas rurales, se están sintiendo acorralados por las fuerzas abrumadoras de la globalización. Su empleo está siendo desplazado mediante la automatización, la competencia internacional y transferencia de empleos de corporaciones hacia otros países con menores costos de producción y leyes más flexibles. Muchos de estos americanos expresaron un fuerte disgusto hacia todo lo internacional y desesperadamente intentan alcanzar el aislamiento nacional y soluciones que los salvaría de personas que no se parecen ni hablan como ellos.
Algunos líderes los han convencido de que son víctimas de extranjeros siniestros que ridiculizan la buena voluntad americana y candidez en acuerdos internacionales, los cuales son injustos para los Estados Unidos. Estos líderes reclaman que criminales que han cruzado la frontera ilegalmente son responsables no solamente de la pérdida de empleos, sino también de violaciones, asesinatos y adicción sin precedentes hacia drogas entre los americanos.
El temor sobre el ingreso cada vez más débil, el aumento de desempleo y la violencia hacen a la gente susceptible a atacar a cualquiera que no les sea familiar. El programa federal DACA fundado en el 2012 es percibido para beneficiar a esos «otros».
Por consecuencia, muchos piensan que deben presionar al presidente Trump para que elimine el programa. DACA hace a los individuos, que fueron traídos antes de los 16 años por inmigrantes indocumentados adultos, elegibles para tener un permiso de trabajo y no ser sujetos a deportación durante períodos renovables de dos años. DACA requiere que los beneficiarios estén estudiando o tengan un título de preparatoria, un antecedente libre de delitos y crímenes serios o sean dados de alta honorablemente de las Fuerzas Armadas. Aproximadamente han sido aprobadas 800,000 solicitudes de DACA; el cálculo original del Pew Research Center de solicitantes elegibles era de 1.7 millones.
Parece inteligente considerar algunos de los orígenes de las circunstancias y las consecuencias potenciales de esta decisión.
La mayoría de las personas que entraron a Estados Unidos sin documentos de inmigración desde la oleada que siguió el lanzamiento en 1994 del Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA) son de México. Su aceptación de los riesgos implicados fue un acto de desesperación, al igual que la desesperación experimentada por los americanos en la actualidad.
Ellos se vieron afectados por las fuerzas de la globalización aún antes de que NAFTA se firmara. El gobierno mexicano le extendió la alfombra roja a los inversionistas extranjeros emocionados con la promesa de NAFTA, quitándole la oportunidad a millones de familias pobres sobreviviendo mediante pequeñas tierras. Un sistema llamado «ejido» que fue creado para prevenir la concentración de propiedad de terrenos después de la revolución mexicana de 1910, tuvo un intento similar como las Leyes de Granjas de Estados Unidos. Con una maniobra ingeniosa, el presidente Salinas hizo posible que los extranjeros compraran las tierras de los agricultores sobrevivientes. Más tarde, los campesinos de maíz fueron desplazados comercialmente por el maíz americano vendido a México a precios por debajo del costo, lo cual fue posible mediante los subsidios del gobierno norteamericano. Ambos grupos de campesinos por millones hacia las ciudades mexicanas que ya sufrían de desempleo y, gradualmente, hacia el país más rico en el mundo, arriesgando la vida, libertad y dignidad.
Los gobiernos y las corporaciones en Estados Unidos y otros países desarrollados lanzaron la globalización. Los americanos anteriormente citados y los mexicanos pobres fueron peones en un vasto juego internacional de ajedrez. Tales situaciones no deben ser sorprendentes: los lectores solamente necesitan recordar quiénes fueron responsables por la crisis global del 2008 y quién pagó el precio.
La pregunta importante ahora es: ¿cómo podemos abordar de manera constructiva el DACA? ¿Deben los niños que siguieron a los adultos hacia un país diferente, cuyo idioma no entienden, ser castigados por violar una ley que ellos ignoraban?
En términos de interés económico, los contribuyentes de Estados Unidos ya han invertido en estos jóvenes. Ellos están llevando vidas productivas y representan un recurso para atender los enormes retos socioeconómicos del país.
Los países xenofóbicos y etnocéntricos tales como Corea del Norte son sujetos a una incertidumbre financiera precaria. Mantener un país «no contaminado» por personas de otros colores y culturas es una fórmula para la atrofia económica y no para la grandeza. Los logros excepcionales americanos se desarrollaron al seguir la lección de la naturaleza de que la diversidad hace que florezcan los ecosistemas. A pesar de que algunos traten de homogenizar todo lo que es humano, es la realidad lo que determina el resultado.Algunas ópticas pueden comunicar el mensaje si los lectores miran las fotografías de las tropas de Jong-Un. Ellos ciertamente provocan «sorpresa y pavor» pero es el poder ostentoso y como de máquina lo que queremos para nuestros hijos, y los hijos de aquellos con quienes compartimos el sufrimiento derivado de elites indiferentes?
La diversidad es una parte inevitable de la realidad. En lugar de eliminar a los inmigrantes en base a la diversidad, debemos de una vez por todas manejar eficientemente la inmigración en Estados Unidos.
Hector E. Garcia is published author of Clash or Complement of Cultures?: Peace and Productivity in the New Global Reality.
Héctor E. García es el autor de Clash or Complement of Cultures?: Peace and Productivity in the New Global Reality.

 

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