Home Education Alcantara provides look inside the mind of a former bully

Alcantara provides look inside the mind of a former bully

By Tere Siqueira

Over the past few years, many American schools have taken steps to try to address a growing concern over bullying.
The website StopBullying.gov defines bullying as “unwanted, aggressive behavior among school-aged children that involves a real or perceived power imbalance.” According to the National Center for Education Statistics and Bureau of Justice Statistics, about 20 percent of American teens have been involved in bullying, either as a bully or a victim.
When schools address bullying, the focus is often on the victims. Dos Mundos, however, decided to take a different approach: to try to understand the mind of a bully by interviewing a former bully.
The former bully’s name is Gabriel Alcantara. When Alcantara was 9 years old, he started bullying his elementary school classmates.
“I made the other children feel bad about themselves,” Alcantara recalled. “I used to laugh about their flaws, push them in the halls and throw their stuff to the ground.”
Before becoming a bully, Alcantara said he was the victim of bullying by other children. That changed when he began attending a new school. Feeling the need to be accepted and wanting to avoid being the victim, he started patterning his behavior after the popular kids.
“Back then, I was very insecure, so bullying was my mechanism (of) defense,” Alcantara remembered. “I bullied to feel accepted as part of my friends’ group.”
In keeping with Alcantara’s recollections, research shows that most bullies are unaware of how they’re perceived and often justify their behavior. In addition, experts suggest the aggressive behavior emerges because the children feel the need to defend themselves.
“Now I can see that I had low self-esteem and wasn’t sure about who I really was,” Alcantara said. “I also felt like I didn’t have control … (of) a lot of things in my life. I think it was a way to feel in charge of something.”
Alcantara said he didn’t stop bullying because his parents and the school intervened. Instead, he stopped after working out his personal issues and began attending a new high school.
“I worked on a lot stuff with myself,” he said. “When I was happy with who I was, I stopped trying to hurt others.”


Alcántara comparte una mirada dentro de la mente de un antiguo buleador

En los últimos años, muchas escuelas estadounidenses han tomado medidas para tratar de abordar una creciente preocupación sobre el bullying (acoso escolar).
El sitio web StopBullying.gov define bullying como “comportamiento no deseado y agresivo entre niños en edad escolar que implica un desequilibrio de poder real o percibido”. Según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas y la Oficina de Estadísticas de Justicia, alrededor del 20 por ciento de los adolescentes estadounidenses han estado involucrados en el bullying, ya sea como buleador (agresor) o como víctima.
Cuando las escuelas abordan la intimidación, el enfoque es a menudo en las víctimas. Dos Mundos, sin embargo, decidió tomar un enfoque diferente: tratar de entender la mente de los agresores entrevistando a un ex buleador.
El antiguo agresor escolar se llama Gabriel Alcántara. Cuando Alcántara tenía 9 años, comenzó a molestar a sus compañeros de escuela primaria.
“Hice que los otros niños se sintieran mal consigo mismos”, recordó Alcántara. “Solía ​​reírme de sus defectos, empujarlos en los pasillos y tirar sus cosas al suelo”.
Antes de convertirse en buleador, Alcántara dijo que había sido víctima de la bullying por parte de otros niños. Eso cambió cuando comenzó a asistir a una nueva escuela. Sintiendo la necesidad de ser aceptado y evitar ser la víctima, comenzó a imitar el comportamiento de los niños populares.
“En aquel entonces, era muy inseguro, por lo que el bullying era mi mecanismo de defensa”, recordó Alcántara. “Hice bullying para sentirme aceptado como parte del grupo de mis amigos”.
De acuerdo con los recuerdos de Alcántara, las investigaciones muestra que la mayoría de los buleadores desconocen cómo son percibidos y a menudo justifican su comportamiento. Además, los expertos sugieren que el comportamiento agresivo surge porque los niños sienten la necesidad de defenderse.
“Ahora puedo ver que tenía baja autoestima y no estaba seguro de quién era realmente”, dijo Alcántara. “También sentía que no tenía control de muchas cosas en mi vida. Creo que fue una forma de sentirse a cargo de algo”.
Alcántara dijo que no detuvo el bullying porque sus padres y la escuela intervinieran. En cambio, lo detuvo después de resolver sus problemas personales y entrar a una nueva escuela preparatoria.
“Trabajé muchas cosas conmigo mismo”, dijo. “Cuando estaba feliz con lo que era, dejé de tratar de lastimar a los demás”.




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