Home Editorial Three more casualties: it’s not just politics

Three more casualties: it’s not just politics

In an eight-day period last month, the death toll rose from two unrelated mass shootings miles and years apart. The three casualties were the latest victims of the Marjory Stoneman Douglas High School shooting last year and the Sandy Hook Elementary School massacre in 2012.
Sydney Aiello, who survived the Feb. 14, 2018 mass shooting at her Parkland, Fla., high school, died March 17. Calvin Desir, another survivor, died March 23. Jeremy Richman died March 25. His then-only daughter, 6-year-old Avielle was killed in the elementary school attack in Newtown, Conn., on Dec. 14, 2012. Sydney Aiello, Calvin Desir and Jeremy Richman took their own lives.
When she died, Sydney Aiello was a pre-med freshman at Florida Atlantic University. According to her mother, the 19-year-old had been suffering from survivor’s guilt and had been diagnosed with post-traumatic stress disorder (PTSD). She was struggling academically because she was scared to attend classes and be on campus. One of Sydney’s close friends was murdered in the Valentine’s Day shooting that left 14 students and three staff members dead.
Calvin Desir also survived the attack. His family hasn’t said that he suffered from survivor’s guilt or PTSD. By all accounts, the 16-year-old was an active, loving person and engaged student who hoped to be an engineer. But at least one teacher at the school warned at the end of the 2018 school year that there wasn’t enough mental health support. She told reporters that students weren’t “bouncing back.” They were withdrawing, failing classes and acting out.
Jeremy Richman was a 49-year-old neuroscientist who, with his wife, Jennifer Hensel founded the Avielle Foundation. Named in honor of their child, the nonprofit foundation’s mission was to “study the neuroscience, the underpinnings of violence and the risk factors.”
“We wanted to prevent others from suffering the way we were suffering,” Jeremy Richman told reporters at the foundation’s launch. “If there’s a hope that we can get somebody help before it’s another tragedy, then that would be everything.”
Speaking after Jeremy’s death, a friend said, “Jeremy spent his entire life trying to help people identify the warning signs of harm. And it tells you how complicated the brain is, that even Jeremy couldn’t figure out a way to get himself the help that he needed.”
The foundation’s work will continue, Jeremy’s wife announced, as a way to honor Jeremy. The foundation issued a statement, which read in part, “Tragically, his death speaks to how insidious and formidable a challenge brain health can be and how critical it is for all of us to seek help for ourselves, our loved ones and anyone we suspect may be in need.”
Twenty first-graders and six adult staff members were killed in the 2012 massacre. The shooter then took his own life. Subsequent investigations and release of official documents illustrate the shooter’s myriad developmental and mental health problems.
America’s gun culture and the availability of firearms indisputably factor in the benumbing quantity of shootings. Unfortunately, though, the longstanding debate over these and getting at the root of the gun violence epidemic has been myopically confined to the political arena. With open minds and hearts, let’s look at all the factors that have led to this crisis.

Nota bene: If you or someone you know may be at risk for suicide, here’s how to get help. In the U.S., call the National Suicide Prevention Lifeline at 1-800-273-8255.




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Tres bajas más: no es sólo política

En un período de ocho días el mes pasado, el número de muertes aumentó en dos tiroteos masivos no relacionados, separados por millas y años. Las tres víctimas fueron las víctimas más recientes del tiroteo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas el año pasado y la masacre de la escuela primaria Sandy Hook en 2012.
Sydney Aiello, quien sobrevivió el tiroteo masivo del 14 de febrero de 2018 en su escuela secundaria en Parkland, Florida murió el 17 de marzo. Calvin Desir, otro sobreviviente, murió el 23 de marzo. Jeremy Richman murió el 25 de marzo. Su entonces única hija Avielle, de seis años, fue asesinada en el ataque a la escuela primaria en Newtown, Connecticut, el 14 de diciembre de 2012. Sydney Aiello, Calvin Desir y Jeremy Richman se suicidaron.
Cuando murió, Sydney Aiello era una estudiante de primer año de medicina en la Universidad Florida Atlantic. Según su madre, la joven de 19 años sufría la culpa de la sobreviviente y había sido diagnosticada con trastorno de estrés postraumático (TEPT). Estaba teniendo problemas académicos porque tenía miedo de ir a clases y estar en el campus. Uno de los amigos cercanos de Sydney fue asesinado en el tiroteo del Día de San Valentín que dejo 14 estudiantes y tres miembros del personal muertos.
Calvin Desir también sobrevivió al ataque. Su familia no ha dicho que sufría de la culpa del sobreviviente o trastorno de estrés postraumático. Según todas las cuentas, el joven de 16 años era una persona activa y amorosa y un estudiante comprometido que esperaba ser ingeniero. Pero al menos un maestro en la escuela advirtió al final del año escolar 2018 que no había suficiente apoyo para la salud mental. Le dijo a los reporteros que los estudiantes no se estaban “recuperando”. Estaban retirándose, fallando en las clases y comportándose mal.
Jeremy Richman era un neurocientífico de 49 años que, junto con su esposa Jennifer Hansel, fundó la Fundación Avielle. Nombrada en honor de su hija, la misión de la fundación sin fines de lucro fue “estudiar la neurociencia, los fundamentos de la violencia y los factores de riesgo”.
“Queríamos evitar que otros sufrieran de la forma en que estábamos sufriendo”, le dijo Jeremy Richman a los reporteros en el lanzamiento de la fundación. “Si existe la esperanza de que podamos ayudar a alguien antes de que haya otra tragedia, eso sería todo”.
Hablando después de la muerte de Jeremy, un amigo dijo: “Jeremy pasó toda su vida tratando de ayudar a las personas a identificar las señales de advertencia de daño. Y te dice lo complicado que es el cerebro, que incluso Jeremy no pudo encontrar la manera de obtener la ayuda que necesitaba”.
El trabajo de la fundación continuará, anunció la esposa de Jeremy, como una forma de honrar a Jeremy. La fundación emitió un comunicado, que decía en parte, “Trágicamente, su muerte se refiere a lo insidioso y formidable que es un desafío para la salud cerebral y lo crítico que es para todos nosotros buscar ayuda para nosotros mismos, nuestros seres queridos y cualquier persona que sospechemos que puede estar en necesidad”.
Veinte estudiantes de primer grado y seis miembros adultos del personal fueron asesinados en la masacre de 2012. El asesino entonces se quitó la vida. Las investigaciones posteriores y la publicación de documentos oficiales ilustran la gran cantidad de problemas de desarrollo y de salud mental del asesino.
La cultura de armas de Estados Unidos y la disponibilidad de armas de fuego tienen un factor indiscutible en la cantidad de disparos. Desafortunadamente, sin embargo, el debate de larga data sobre estos y cómo llegar a la raíz de la epidemia de violencia con armas de fuego se ha limitado de manera miope a la arena política. Con mentes y corazones abiertos, veamos todos los factores que han llevado a esta crisis.

Nota bene: Si usted o alguien que conoce puede estar en riesgo de suicidio, a continuación le indicamos cómo obtener ayuda. En los Estados Unidos, llame a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-800-273-8255.

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