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Hagamos seguro el deporte para los estudiantes atletas

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Debatir si se debe presentar el aumento de lesiones y fatalidades en los equipos deportivos de adolescentes como una tendencia o como una epidemia desvía el tema; ya que preocupa el número alarmante de adolescentes que resultan lesionados al participar en deportes competitivos organizados.

Los atletas de preparatoria representan unos 2 millones de lesiones a nivel nacional cada año, 500,000 citas médicas y 30,000 hospitalizaciones, según la asociación de STOP Sports Injuries. Junto con más de 3.5 millones de atletas menores de 14 años, ellos reciben tratamiento por conmociones cerebrales, insolación, lesiones ortopédicas e incidentes de paros cardiacos repentinos que matan, lesionan seriamente y hasta incapacitan de manera permanente.

En la primera semana de octubre hubo tres fatalidades de estudiantes de preparatoria que jugaban fútbol americano en Alabama, Nueva York y Carolina del Norte; y recientemente, después de lesiones que incluyeron conmociones cerebrales y huesos rotos que destruyeron las listas de los equipos, dos preparatorias en Minnesota y Michigan perdieron el derecho a permanecer el resto de sus respectivas temporadas.

¿Qué es lo que está llevando al aumento en el número de lesiones y su severidad? Los entrenadores están presionando demasiado a los estudiantes atletas? ¿Están los padres ignorando los riesgos y pasando por alto las precauciones de seguridad para satisfacer su propio interés u orgullo poco apropiado?

La proporción de lesiones “a nivel profesional” entre los participantes de deportes juveniles está alcanzando un nivel epidémico, según los cirujanos ortopédicos, reporta STOP. Ellos lo atribuyen al uso excesivo y heridas que ocurren en edades cada vez más jóvenes y la falta de atención a la prevención apropiada de lesiones.

Las investigaciones por otra organización de defensa, Safe Kids Worldwide, encontraron que el 54% de los estudiantes atletas esconden las lesiones para permanecer en el juego. Un tercio de ellos resultan lesionados por el “juego sucio” de un oponente. El 53% de los entrenadores afirman que se sienten presionados por los padres para que permitan jugar a los atletas lesionados. Solamente el 43% de los entrenadores dicen que están certificados para prevenir y reconocer las lesiones deportivas; y uno de cada cuatro estudiantes atletas, sus padres y entrenadores no hacen nada para evitarlas.

Los resultados mencionados se basaron en encuestas conducidas en agosto para el reporte de Safe Kids, “Cambiando la Cultura de los Deportes Juveniles”. En encuestas anteriores, el grupo también descubrió que los adultos, padres y entrenadores eran las tres razones principales del por qué el 70% de los estudiantes renunciaron a los deportes competitivos organizados.

Más de la mitad de todos las lesiones deportivas estudiantiles son prevenibles, de acuerdo con los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades de EE.UU. Los grupos de defensa apoyan la legislación estatal que requeriría que los entrenadores escolares estén certificados y establecería mejores estándares para la certificación. Algunos estados ya están tomando medidas legislativas proactivas. Por ejemplo, California y Connecticut aprobaron leyes estableciendo límites en las tacleadas. Vermont requiere que los equipos de casa tengan un médico en el lugar.

No espere a que actúe su legislatura estatal, advierten los grupos de defensa como STOP, Safe Kids y el Consejo Nacional para la Seguridad Deportiva Juvenil). Ellos exhortan a los miembros comunitarios a hacer campañas ahora para solicitar mejores prácticas en la seguridad deportiva juvenil en sus escuelas y distritos escolares.

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Let’s make sports safe for student athletes

Debating over whether to cast the rising incidence of injuries and fatalities in adolescent team sports as a trend or epidemic sidetracks the issue. It concerns the alarming number of adolescents hurt participating in organized, competitive sports.

High school athletes account for about 2 million injuries nationwide each year, 500,000 doctor visits and 30,000 hospitalizations, according to the STOP Sports Injuries association. Along with 3.5 million-plus athletes ages 14 and younger, they’re treated for concussions, heat strokes, orthopedic injuries and sudden cardiac arrest incidents that kill, seriously injure and even permanently disable.

The first week of October saw three high school football fatalities in Alabama, New York and North Carolina. And recently, after injuries that included concussions and broken bones decimated their team rosters, two high schools in Minnesota and Michigan forfeited the remainder of their respective seasons.

What’s driving the growing number of injuries and their severity? Are coaches pushing student athletes too hard? Are parents ignoring the risks and overlooking safety precautions for the sake of indulging their own self-interest or misplaced pride?

The proportion of “professional-level” injuries among youth sports participants is reaching epidemic according to orthopedic surgeons, STOP reports. They attribute it to overuse and trauma injuries occurring at increasingly younger ages and lack of attention to proper injury prevention.

Research by another advocacy organization, Safe Kids Worldwide, found that 54 percent of student athletes hide injuries to stay in the game. A third of student athletes are injured from “dirty play” by an opponent. Fifty-three percent of coaches claim they’ve been pressured by parents to play injured athletes. Only 43 percent of coaches say they’re certified to prevent and recognize sports injuries. And one in four student athletes, their parents and coaches do nothing to prevent sports injuries.

The above findings were based on surveys conducted in August for the Safe Kids report “Changing the Culture of Youth Sports.” In earlier surveys, the group also discovered that adults, coaches and parents were the top three reasons why 70 percent of student athletes quit organized competitive sports.

More than half of all student sports injuries are preventable, according to the U.S. Centers for Disease Control and Prevention. Advocacy groups support state legislation that would require school coaches to be certified and set best practice standards for certification. A few states are already taking proactive measures legislatively. California and Connecticut, for instance, passed laws setting limits on tackling. Vermont requires home teams to have a healthcare practitioner onsite.

Don’t wait for your state legislature to act, warn advocacy groups such as STOP, Safe Kids and the National Council on Youth Sports Safety. They urge community members to campaign now for best practices in youth sports safety in their schools and school districts.

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