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Divulgando la cultura en dos idiómas.

Víctimas de tiroteo

Tiroteo

Manifestantes destacan necesidad de unidad después de tiroteo

La noche del 15 de septiembre, la parroquia Amigos del Rey estaba conduciendo servicio de oración y el pastor Adrián Lavadores dijo que escuchó las sirenas.
“Para ser sincero, escuchamos las sirenas… pero estamos acostumbrados porque sucede tantas veces diariamente”, dijo Lavadores.
Una hora después de escucharlas, los noticieros informaron a Lavadores que Mariana Hernández González había sufrido una herida mortal a corta distancia de la Iglesia.
Hernández González era madre de seis hijos. Sus hijos resultaron lesionados en el incidente que terminó en la muerte de ella, pero se espera que se recuperen completamente. Está detenido un sospechoso para cuestionamiento relacionado con el tiroteo del 15 de septiembre.
Unos pocos días después, el 17 de septiembre, Lavadores y sus feligreses fueron parte de una vigilia realizada en Spirit Freedom Fountain en Emanuel Cleaver II Boulevard en Kansas City, Mo. La junta no fue en respuesta a un asesinato en particular, más bien a la amplia atmósfera de violencia que ha surgido durante un año particularmente violento. El actual número de muertes por arma de fuego, aproximadamente unas 70, exceden el número del año pasado en estas fechas.
“Esto se está haciendo normal – y eso no es normal. Esto tiene que parar” dijo Lavadores.
A Lavadores se le unió Carlos Leite, director del Centro Cristiano Renovado en Olathe, Kansas. Cuando Leite que se enteró de los incidentes del 15 de septiembre, dijo que era claro que necesitaría asistir a la vigilia y apoyar a Lavadores, quien es su amigo y colega.
Ambos líderes también hablaron de la importancia de la óptica del evento, tener a grupos hispanos presentes en un evento predominantemente compuesto por asistentes africano americanos.
“Es muy importante estar conectados. Esto no es algo cultural, necesitamos unirnos y decir, “Paro a la violencia”.


Protesters stress need for unity after shooting
By Jesus Lopez-Gomez
Late in the evening on Sept. 15, as the parish Amigos del Rey was conducting prayer service, Pastor Adrian Lavadores said he heard sirens.
“To be honest, we hear the sirens going …, but we’re getting used to it because it happens so many times every single day,” Lavadores said.
An hour after hearing the sirens, a news alert informed Lavadores that Mariana Hernandez-Gonzalez had sustained a fatal gun wound a short distance from the church.
Hernandez-Gonzalez was a mother of six. Her children were injured in the events that ended in her death, but are expected to make full recoveries. One suspect has been retained for questioning related to the Sept. 15 shooting.
A few days later, on Sept. 17, Lavadores and his parishioners were part of a vigil assembled at the Spirit Freedom Fountain at Emanuel Cleaver II Boulevard in Kansas City, Mo. The assembly was not called in response to one particular murder, but rather, the broad atmosphere of violence that has emerged during a particularly violent year. Current total gun deaths, about 70, exceed the numbers from this time last year.
“This is becoming normal – and that’s not normal,” Lavadores said. “This has to stop.”
Lavadores was joined by Carlos Leite, head of the Renew Christian Center in Olathe, Kan. When Leite learned of the Sept. 15 events, he said it was clear he would need to attend the vigil and support Lavadores, his friend and colleague.
Both leaders also spoke of the importance of the optics of the event, of having Hispanic groups present at an event predominantly made up of African American attendees.
“This is very important to be connected,” Leite said. “This is not a cultural thing. We need to come together and say, ‘Stop the violence.’ ”

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