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Divulgando la cultura en dos idiómas.

Cure for American Doctor Shortage Lies Abroad




By G. Richard Olds, M.D

Waiting at the doctor’s office could soon become a national pastime. One-third of America’s doctors are on the verge of retirement. Yet the number of students graduating from U.S. medical schools is growing at an anemic rate — less than 1.5 percent a year, on average, over the last five years.
The U.S. population will reach nearly 360 million by 2030. The number of elderly Americans, who require twice as much medical care as young people, will surge 50 percent. As a result, America could be facing a shortage of 121,000 doctors by 2030, according to a new report from the Association of American Medical Colleges.
To narrow that gap, the United States must look beyond its borders, to graduates of international medical schools. Many are U.S. citizens eager to return home to begin their careers. It’s time to welcome them.
For many, the doctor shortage has already arrived. Over 84 million Americans live in federally designated Health Care Professional Shortage Areas, where there’s less than one primary care physician for every 3,000 people. We’d need almost 14,000 extra primary care doctors right now to resolve this shortage.
Things are projected to grow worse over the next decade. By 2030, the AAMC estimates, we may need an additional 49,000 primary care physicians to meet the needs of our patient population.
Even if they enroll more students, U.S. medical schools won’t plug this gap on their own. Most graduates of U.S. schools pursue careers as specialists. Last year, only 38 percent chose residencies in primary care.  
U.S. med school graduates also tend to cluster in relatively affluent cities and suburbs. Only one in four practices in a medically underserved region. And just one in ten doctors practices in a rural area, even though 20 percent of Americans live in one.
Graduates of international medical schools have proven more than willing to fill these gaps. Last year, nearly 70 percent of international medical graduates chose residencies in primary care. IMGs are twice as likely as their U.S.-trained counterparts to practice in rural America.
Many of these international graduates are U.S. citizens who chose to pursue their medical studies abroad. For example, 74 percent of the students at the medical school I lead, St. George’s University in Grenada, are Americans.
It’s imperative that America’s leaders ensure that graduates like these can return home to complete their training.
At the national level, Congress could pass the bipartisan Resident Physician Shortage Reduction Act, which is currently stalled in the House of Representatives. The bill would fund 15,000 additional residencies — at least half of which would be in specialties experiencing shortages.  
States can ease their doctor shortages by actively recruiting international medical graduates.
Consider one California initiative offered through the UCLA School of Medicine. Created in 2007, the International Medical Graduate Program offers financial support and tailored test-prep classes to doctors trained abroad as they prepare for the U.S. Medical License Examination and the residency match progress. In return, program enrollees must pledge to complete a family medicine residency in California and then practice for at least three years in an underserved community.
Private-sector organizations and charities should also consider funding residencies, especially in underserved areas.
America’s physician shortage is set to worsen as the population grows and ages. International medical graduates could be the cure for this looming shortfall.

G. Richard Olds, M.D., is president of St. George’s University (www.sgu.edu).


Esperar en el consultorio del médico pronto podría convertirse en un pasatiempo nacional. Un tercio de los médicos de Estados Unidos están a punto de jubilarse. Sin embargo, la cantidad de estudiantes graduándose de las escuelas de medicina en Estados Unidos está creciendo a un ritmo anémico: menos del 1.5 por ciento anual, en promedio, en los últimos cinco años.
La población de los EE.UU. llegará a casi 360 millones para el año 2030. El número de estadounidenses ancianos, que requieren el doble de atención médica que los jóvenes, aumentará en un 50 por ciento. Como resultado, Estados Unidos podría enfrentar una escasez de 121,000 médicos para el 2030, según un nuevo informe de la Asociación de Colegios Médicos Estadounidenses (AAMC, por sus siglas en inglés).
Para reducir esa brecha, los Estados Unidos debe mirar más allá de sus fronteras, a los graduados de facultades de medicina internacionales. Muchos son ciudadanos estadounidenses deseosos de regresar a sus hogares para comenzar sus carreras. Es hora de darles la bienvenida.
Para muchos, la escasez de doctores ya ha llegado. Más de 84 millones de estadounidenses viven en áreas de escasez de profesionales de la salud designados a nivel federal, donde hay menos de un médico de atención primaria por cada 3,000 personas. Necesitaríamos casi 14,000 médicos de atención primaria adicionales ahora mismo para solucionar esta escasez.
Se prevé que las cosas empeoren durante la próxima década. Para el año 2030, la AAMC estima que es posible que necesitemos 49,000 médicos de atención primaria adicionales para satisfacer las necesidades de nuestra población de pacientes.
Incluso si inscriben a más estudiantes, las facultades de medicina de EE.UU. no cerrarán esta brecha por sí mismas. La mayoría de los graduados de las facultades de EE.UU. siguen carreras como especialistas. El año pasado, sólo el 38 por ciento eligió residencias en atención primaria.
Los graduados de las facultades de medicina internacionales han demostrado estar más que dispuestos en llenar estos vacíos. El año pasado casi el 70 por ciento de graduados de medicina internacionales eligió residencias en atención primaria. Tienen el doble de probabilidades que sus contrapartes entrenados en los Estados Unidos de practicar en las zonas rurales de los Estados Unidos.
Muchos de estos graduados internacionales son ciudadanos estadounidenses que optaron por continuar sus estudios de medicina en el extranjero. Por ejemplo, el 74 por ciento de los estudiantes de la facultad de medicina que dirijo, la Universidad de St. George en Granada, son estadounidenses.
Es imperativo que los líderes de Estados Unidos se aseguren de que los graduados de este tipo puedan regresar a casa para completar su capacitación.
A nivel nacional, el Congreso podría aprobar la Ley bipartidista de Reducción de Escasez de Médicos Residentes, actualmente estancada en la Cámara de Representantes. El proyecto de ley financiaría 15,000 residencias adicionales, de las cuales la mitad serían en especialidades con escasez.
Los estados pueden aliviar la escasez de médicos al reclutar activamente a graduados médicos internacionales.
Considere una iniciativa de California ofrecida a través de la Facultad de Medicina de UCLA. Creada en 2007, el Programa de Posgrado en Medicina Internacional ofrece apoyo financiero y clases de preparación para exámenes a medida para médicos entrenados en el extranjero mientras se preparan para el examen de Licencia Médica de EE.UU. y el proceso de emparejamiento de residencias. A cambio, los inscritos en el programa deben comprometerse a completar una residencia de medicina familiar en California y luego practicar durante al menos tres años en una comunidad desatendida.
Las organizaciones del sector privado y organizaciones benéficas también deberían considerar la posibilidad de financiar residencias, especialmente en áreas marginadas.
La escasez de médicos de Estados Unidos empeorará a medida que la población crezca y envejezca. Los graduados médicos internacionales podrían ser la cura para este déficit inminente.

Dr. G. Richards Olds es el presidente de St. George’s University (www.sgu.edu).

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