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Azar’s drug price controls put Americans patients last




By Stacy Washington

President Trump thinks Americans pay too much for prescription drugs — and says foreign countries are to blame. In a speech, he criticized nations that use socialist price controls to artificially hold down the cost of pharmaceuticals. “For decades,” he noted, “other countries have rigged the system so that American patients are charged much more . . . for the exact same drug.” 
The president’s criticism is spot on. That’s why a new initiative from his Department of Health and Human Services is so shocking. HHS Secretary Alex Azar just proposed a major overhaul of Medicare that would impose those socialist price controls here in the United States.
 Instead of putting America first and forcing other countries to play by the rules, the proposal legitimizes foreign freeloading. The price controls would limit seniors’ access to lifesaving drugs and chill pharmaceutical research efforts.
 President Trump correctly notes that prescription drugs are more expensive in America. The reason for the price disparity is simple. Nations with socialized medicine, including Canada, the United Kingdom, and France, cap prescription prices. If a drug is too expensive, the government won’t offer it to patients.  
Once drug companies have developed a medicine, they have a limited amount of time to sell it and recoup their costs before the patent expires. So it makes sense for American drug companies to market their products in price-controlled nations, even if that means granting steep discounts. The alternative is earning no foreign revenue at all. 
As a result, American patients fund the lion’s share of global research and development costs. The HHS proposal wouldn’t rectify this injustice — it would only further harm American patients.
Right now, Medicare drug payments are based on each medicine’s average domestic sales price. Sec. Azar wants to instead index Medicare payments to the average prices paid in 14 other countries. 
Copying other nation’s socialist price controls would reduce American patients’ access to the latest medicines. 
Consider treatments for respiratory conditions. All new respiratory drugs released globally in the last seven years are available to Americans. Patients in Japan and France — two of the reference countries included in Sec. Azar’s pricing index — can only access 55 percent of those medicines. 
Domestic price controls would also smother drug innovation, depriving future patients of potentially lifesaving cures.
 Europe is a cautionary tale. The region led the world in biopharmaceutical R&D investment in the 1980s. But once several nations adopted price control policies, Europe suffered a dramatic decline in research investment. Today, the United States spends 40 percent more on biopharmaceutical R&D than Europe. 
Sec. Azar’s proposal would reward the forces of socialism abroad and threaten American ingenuity and prosperity at home. Patients can only hope that President Trump orders his HHS secretary to scrap the plan.
Stacy Washington is a decorated Air Force Veteran, an Emmy nominated TV personality, and the host of the nationally syndicated radio program “Stacy on the Right.”


Los controles de precios de los medicamentos de Azar ponen a los pacientes estadounidenses en último lugar

El presidente Trump cree que los estadounidenses pagan demasiado por los medicamentos recetados, y dice que los países extranjeros tienen la culpa. En un discurso, criticó a las naciones que usan controles de precios socialistas para mantener artificialmente el costo de los productos farmacéuticos. “Por décadas”, señaló, “otros países han manipulado el sistema para que los pacientes estadounidenses paguen mucho más … por el mismo medicamento”.
Las críticas del Presidente son acertadas. Es por eso que una nueva iniciativa de su Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) es tan impactante. El secretario de HHS, Alex Azar, acaba de proponer una importante revisión de Medicare que impondría esos controles de precios socialistas aquí en los Estados Unidos.
En lugar de poner a Estados Unidos en primer lugar y obligar a otros países a cumplir con las reglas, la propuesta legitima la carga extranjera. Los controles de precios limitarían el acceso de los adultos mayores a medicamentos que salvan vidas y enfriarían esfuerzos de investigación farmacéutica.
El presidente Trump señala correctamente que los medicamentos recetados son más caros en Estados Unidos. La razón de la disparidad de precios es simple. Los países con medicina socializada, incluidos Canadá, Reino Unido y Francia, limitan los precios de los medicamentos recetados. Si un medicamento es muy caro, el gobierno no lo ofrecerá a los pacientes.
Una vez que las compañías farmacéuticas han desarrollado un medicamento, tienen un tiempo limitado para venderlo y recuperar sus costos antes de que la patente expire. Por lo que, tiene sentido que las compañías farmacéuticas estadounidenses vendan sus productos en países con precios controlados, incluso si eso significa otorgar grandes descuentos. La alternativa es ganar ningún ingreso extranjero en absoluto.
Como resultado, los pacientes estadounidenses financian la mayor parte de los costos globales de investigación y desarrollo. La propuesta de HHS no rectificaría esta injusticia, sólo dañaría aún más a los pacientes estadounidenses.
En este momento, los pagos de medicamentos de Medicare se basan en el precio de venta interno promedio de cada medicamento. En cambio, el secretario Azar desea indexar los pagos de Medicare a los precios promedio pagados en otros 14 países.
Copiar los controles de precios socialistas de otra nación reduciría el acceso de los pacientes estadounidenses a los últimos medicamentos.
Considere los tratamientos para condiciones respiratorias. Todas los nuevos medicamentos respiratorios liberados a nivel mundial en los últimos siete años están disponibles para los estadounidenses. Pacientes en Japón y Francia, dos de los países de referencia incluidos en el índice de precios del secretario Azar, sólo pueden acceder al 55 por ciento de esos medicamentos.
Los controles de precios domésticos también sofocarían la innovación de medicamentos, privando a futuros pacientes de curas que podrían salvar vidas.
Europa es una historia de precaución. La región lideró el mundo en inversión en investigación y desarrollo bio-farmacéuticos en la década de 1980. Pero una vez que varios países adoptaron políticas de control de precios, Europa sufrió una baja dramática en inversión en investigación. En la actualidad, Estados Unidos gasta 40 por ciento más en investigación y desarrollo bio-farmacéuticos que Europa.
La propuesta del secretario Azar recompensaría las fuerzas del socialismo en el exterior y amenazaría el ingenio y prosperidad estadounidense en casa. Los pacientes sólo pueden esperar que el presidente Trump ordene a su secretario de HHS que deseche el plan.
Stacy Washington es una veterana condecorada de la Fuerza Aérea, una personalidad de la televisión nominada a los premios Emmy y la anfitriona del programa de radio sindicado a nivel nacional “Stacy on the Right”.

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