fbpx

Divulgando la cultura en dos idiómas.

A Racist’s Favorite Insult




By Jorge Ramos

“Go back where you came from.” That’s the favorite insult of American racists. President Donald Trump has used a variation of this insult at least twice. The first time was during a conversation with me, in August 2015. The second time was earlier this July, when Trump attacked four progressive congresswomen.
Once again, Trump is making hate the new normal. If the president says racist things, why would we expect his supporters to refrain from repeating them?
On July 14, Trump went on Twitter to insult Reps. Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ayanna Pressley and Ilhan Omar, all of whom are members of minority groups. Trump wrote: “Why don’t they go back and help fix the totally broken and crime infested places from which they came.”
Those words ooze hatred. All four women are U.S. citizens and only one (Omar) was born in another country (Somalia).
In the United States — a nation created by immigrants — the worst way to offend people is to make them feel like they don’t belong, like they’re not welcome. And yet this is precisely the kind of rejection that recent waves of immigrants and minority groups have faced in this country. In 2017, over 44 million foreigners were living in the U.S., according to the Pew Research Center. I have no doubt that many of these people have experienced their fair share of discrimination.
On Aug. 25, 2015, I traveled to Dubuque, Iowa, for a news conference with then-presidential candidate Donald Trump. At the event, I dared to ask a question about immigration. Trump told me that it wasn’t my turn to speak and that I should “go back to Univision.” Trump knew perfectly well who my employer was, and wasn’t happy about me being there. So he used the same language that racists use.
After one of his bodyguards escorted me out of the room, a Trump supporter pointed his finger at me and said: “Get out of my country!” A few seconds before, Trump had attacked me with racially charged language; witnessing that made his supporter feel empowered, so he insulted me the same way. Hatred is an infectious disease.
The verbal attacks described above are only two of the many instances in which Trump has used racist language. For years he suggested that President Barack Obama wasn’t born in the U.S.; he likened Mexican immigrants to criminals and rapists during the launch of his presidential campaign; he called Haiti and other African nations “shithole countries”; and he suggested that an American-born judge couldn’t do his job because of his Mexican heritage. In 2017, Trump famously refused to condemn white nationalists who had taken part in a violent rally in Charlottesville, Virginia.
Trump’s most recent outrage — his attack on the four congresswomen — drew sharp criticism. In response, Trump tweeted: “I don’t have a Racist bone in my body!” We don’t know about his bones. What we do know about are the racist words he says and writes.
Trump’s racist behavior seems to be part of a strategy to boost support among his base and increase turnout for the 2020 presidential election. Many white Americans are concerned about forecasts that whites may become a minority in the United States by 2045. These people are suffering from “white anxiety” — the sense that they’re losing their standing in an increasingly diverse country — and Trump is talking directly to their fears.
Nothing makes an American racist angrier than hearing a foreigner or a person of color say that the United States is “our country.” And yet it most certainly is. It never ceases to amaze me that a country as historically generous toward immigrants as the United States could have a president — born to a foreign mother — who so freely insults people who are different from him.
P.S. to Puerto Ricans: What an amazing job you did! Your successful ousting of Gov. Ricardo Rosselló has taught us many important lessons. First, you clearly stated why you didn’t want the governor in office. Second, you focused on uniting the opposition, including artists in that process. Third, you got rid of Rosselló’s main advisers, which made him feel cornered and prevented him from governing. And fourth, you took to the streets and stayed there until your demands were met. It was the most joyful and musical protest I’ve ever seen. Other activists, I’m sure, are taking notes.

________________________________________________________________________

El Insulto Favorito de los Racistas

Es el insulto preferido por los racistas en Estados Unidos. Te gritan: “¡Regrésate a tu país!” (“Go back to your country!”) El presidente Donald Trump lo ha usado, al menos, en dos ocasiones. Una vez contra mí en agosto del 2015. La segunda fue a principios de este mes de julio, cuando atacó a cuatro congresistas demócratas progresistas.
Una vez más, Trump está normalizando el discurso de odio. Si el Presidente dice cosas racistas ¿por qué no las repetirían los que votaron por él?
El 14 de julio, Trump atacó a las congresistas Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ayanna Pressley e Ilhan Omar, que representan a grupos minoritarios, a través de Twitter. Escribió: “Regrésense y ayuden a arreglar los lugares destruidos e infestados de crimen de donde que vinieron”. El odio escurre de cada una de esas palabras. El problema es que las cuatro congresistas son ciudadanas de Estados Unidos y sólo una (Omar) nació en otro país (Somalia).
En Estados Unidos — un país creado por inmigrantes — el peor insulto es hacerte sentir que no perteneces a este lugar y que no eres bienvenido. Ese rechazo lo han sufrido todas las nuevas olas de recién llegados y todos los grupos minoritarios en este país. En el 2017, había más de 44 millones de extranjeros viviendo en Estados Unidos, según el Pew Research Center. Y no me queda la menor duda que muchos de ellos han tenido que enfrentarse a una buena dosis de discriminación.
El 25 de agosto del 2015 fui a Dubuque, Iowa, a una conferencia de prensa del entonces candidato presidencial Donald Trump. Cuando le intenté hacer una pregunta sobre inmigración, Trump dijo que no me había dado la palabra y luego: “Go back to Univision” (“Regrésate a Univision”). Trump sabía perfectamente para quén trabajaba y no me quería ahí. Entonces recurrió al mismo lenguaje de los racistas.
Lo más interesante, sin embargo, ocurrió después. Luego que uno de sus guardaespaldas me sacara del salón de la conferencia de prensa, uno de sus seguidores me apuntó con un dedo y me dijo: “Get out of my country” (“Lárgate de mi país”). Sólo segundos después de que su líder me había atacado, él se sintió envalentonado para decir algo similar. El odio es contagioso.
Estos ataques verbales a mí y a las congresistas forman parte de una larga lista de expresiones racistas de Trump. Durante años sugirió que Barack Obama no había nacido en Estados Unidos; lanzó su campaña presidencial diciendo que los inmigrantes mexicanos eran criminales y “violadores”; alguna vez se refirió a Haití y a naciones africanas como “países de mierda”; y sugirió que el nacido americano juez Gonzalo Curiel no podía realizar bien su trabajo debido a su origen mexicano. En el 2017, se negó a criticar a nacionalistas blancos que participaron en una protesta violenta en Charlottesville, Virginia.
El ataque reciente de Trump contra las congresistas suscitó críticas. Defendiéndose, dijo en otro tuit: “No tengo un solo hueso racista en mi cuerpo”. No sabemos nada de sus huesos. Pero sí de las palabras que han salido de su boca y de los insultos que han sido tecleados por sus dedos.
Son tantas las expresiones racistas de Trump que parecen ser parte de una estrategia para obtener apoyo y aumentar la participación electoral entre su base para la elección presidencial del 2020. Hay muchos americanos blancos preocupados y molestos de que la población blanca deje de ser mayoría en el 2045. Estas personas están sufriendo lo que llaman en inglés “white anxiety” — la sensación que su posición está cambiando en país más diverso — y el mensaje de Trump es dirigido a las angustias de ellos.
No hay nada que le moleste más a un racista en Estados Unidos que un extranjero o una persona de color le diga que este es, también, “nuestro país”. Y lo es. Pero no deja de sorprenderme, que un país tan generoso históricamente con los inmigrantes, tenga a un Presidente — hijo de madre extranjera — que insulte de una forma tan abierta e insensible a los que son distintos a él.
Posdata puertorriqueña. Qué gran lección nos han dado los puertorriqueños. Hicieron las cosas muy bien. Primero, identificaron perfectamente por qué no querían a su gobernador. Segundo, se unió toda la oposición, incluyendo artistas. Tercero, tumbaron a sus principales asesores, lo aislaron y no lo dejaron gobernar. Y cuarto, tomaron las calles y no se movieron de ahí hasta que se fue. Ha sido la protesta democrática más alegre y musical que he visto. Otros activistas, estoy seguro, están tomando notas.

Share:

More Posts

DEPORTES y más deportes

By Chara Bayern manda en la Bundesliga Bayern Munich se coronó campeón de la temporada 2019-20 de la Bundesliga tras vencer de visita al Werder

Send Us A Message

Related Posts

%d bloggers like this: