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Divulgando la cultura en dos idiómas.

For love, virtual Easter celebrations




On April 14, 2019 at the Vatican, Pope Francis celebrated Palm Sunday mass, inaugurating the start of Holy Week. Waving palm fronds and olive branches, tens of thousands of people from around the world crowded St. Peter’s Square for the outdoor mass.
A year later on April 5, the pontiff again celebrated Palm Sunday mass at the Vatican — this year, behind closed doors in St. Peter’s Basilica. For the first time in history, the pope opened Holy Week sans the presence of tens of thousands of the faithful. Only a handful of nuns and priests and a few members of the choir attended, keeping a safe distance from the pope and from one another.
For the throngs of churchgoers who always flock to the Palm Sunday mass and other Holy Week services, not celebrating the most important week on the liturgical calendar in person is yet another inconceivable casualty of the coronavirus pandemic. As small consolation, the mass was livestreamed from the basilica. Christians worldwide fortunate enough to be digitally connected could experience the Palm Sunday mass virtually.
In the homily, the pope urged worshippers to reach out to those most in need and to devote themselves to service. “May we not be concerned about what we lack but what good we can do for others,” he said. “The path of service is the victorious and life-giving path by which we were saved.”
Addressing especially young people, the pope called attention to the “real heroes who come to life in these days.” They’re not famous, rich and successful people, he said. “Rather, they are those who are giving of themselves in order to serve others.”
The novel coronavirus pandemic prevents us from celebrating Easter Sunday in person with family and friends. But we can take a leaf out of the pope’s book to stay connected with loved ones through technology, maintain a healthy perspective, waste less time and energy stressing over things that are actually insignificant and be grateful. It’s spring; life is renewing itself.
“The tragedy we are experiencing summons us to take seriously the things that are serious and not to be caught up in those that matter less,” Pope Francis said.
This holiday absence from loved ones reminds us how valuable special moments with them are. How sweet it will be when the pandemic’s over and our holiday togetherness in the flesh is restored. The pope reminds us that we’re physically distancing from one another out of love: the most powerful force in the universe.
He ended his Palm Sunday homily reminding us, “Our deepest joy comes from saying yes to love, without ifs and buts. As Jesus did for us.”

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Por amor, celebraciones virtuales de Pascua

El 14 de abril de 2019 en el Vaticano, el Papa Francisco celebró la misa del Domingo de Ramos, inaugurando el inicio de la Semana Santa. Agitando hojas de palmera y ramas de olivo, decenas de miles de personas de todo el mundo se congregaron en la Plaza de San Pedro para la misa al aire libre.
Un año después, el 5 de abril, el pontífice volvió a celebrar la misa del Domingo de Ramos en el Vaticano, este año, a puerta cerrada en la Basílica de San Pedro. Por primera vez en la historia, el Papa abrió la Semana Santa sin la presencia de decenas de miles de fieles. Sólo asistieron un puñado de monjas y sacerdotes y algunos miembros del coro, manteniendo una distancia segura del Papa y unos de otros.
Para la multitud de feligreses que siempre acuden a la misa del Domingo de Ramos y otros servicios de Semana Santa, no celebrar la semana más importante en el calendario litúrgico en persona es otra víctima inconcebible de la pandemia de coronavirus. Como pequeño consuelo, la misa se transmitió en vivo desde la basílica. Los cristianos de todo el mundo que tienen la suerte de estar conectados digitalmente pudieron experimentar la misa del Domingo de Ramos virtualmente.
En la homilía, el Papa instó a los fieles a acercarse a los más necesitados y dedicarse al servicio. “Que no nos preocupe lo que nos falta, sino el bien que podemos hacer por los demás”, dijo. “El camino del servicio es el camino victorioso y vivificante por el cual fuimos salvados”.
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, el Papa atrajo la atención a los “verdaderos héroes que cobran vida en estos días”. No son personas famosas, ricas o exitosas, dijo. “Más bien, son aquellos que se están dando a sí mismos para servir a los demás”.
La pandemia del nuevo coronavirus nos impide celebrar el Domingo de Pascua en persona con familiares y amigos. Pero podemos sacar una hoja del libro del Papa para mantenernos conectados con nuestros seres queridos a través de la tecnología, mantener una perspectiva saludable, perder menos tiempo y energía estresante sobre cosas que en realidad son insignificantes y estar agradecidos. Es primavera. La vida se renueva.
“La tragedia que estamos experimentando nos convoca a tomar en serio las cosas que son serias y no quedar atrapadas en las que menos importan”, dijo el Papa Francisco.
Esta fiesta con ausencia de los seres queridos nos recuerda cuán valiosos son los momentos especiales con ellos. Qué dulce será cuando termine la pandemia y se restablezca nuestra unión festiva en la carne. El Papa nos recuerda que nos estamos distanciando físicamente unos de otros por amor: la fuerza más poderosa del universo.
Terminó su homilía del Domingo de Ramos recordándonos que: “Nuestra alegría más profunda proviene de decir sí al amor, sin peros. Como lo hizo Jesús por nosotros”.

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