Divulgando la cultura en dos idiómas.

Se parte del movimiento anti-bullying

Mayo es para celebrar graduaciones y el alegre inicio de las vacaciones de verano. Pero para cuatro parejas de padres en diferentes ciudades de Estados Unidos, fue un tiempo de llorar la pérdida de un niño. Extraños el uno del otro, su duelo ofrece un interés común en promover la prevención del bullying (acoso escolar).
El 19 de mayo, Alyssia Sosa se ahorcó en su casa en Richmond, Texas. La jugadora de baloncesto de 15 años de edad había sido acosada en la escuela y agredida sexualmente por un compañero de clase. En honor a su memoria, la familia de Alyssia está trabajando para sensibilizar sobre los efectos del bullying y presionar para la creación de una legislación más estricta contra el acoso escolar.
Los padres de Alyssia y sus seis hermanos la recuerdan como una niña feliz que disfrutaba las noches de cine familiar y dibujar. Quería estar ahí para todo el mundo, su familia mencionó a los medios de comunicación locales, quería que la gente fuera feliz y estaba llena de vida.
Una semana antes en Filadelfia, Pensilvania, Malik Kelly se ahorcó. El niño de 10 años dejó una nota en la que dijo que el acoso escolar se había vuelto insoportable. Ahora, su familia está incitando a los educadores y otros padres a hablar con los niños acerca del acoso escolar y prestar mucha atención a los cambios en el comportamiento que podrían indicar peligro.
Malik jugaba hockey. Le apasionaba la lectura, los dinosaurios, los legos, el arte, la poesía, la música y los caballos. le encantaba trabajar en el jardín con su “Pop-Pop”, viajes familiares y Animal Planet. Su canción favorita era The Best in Me de Marvin Sapp.
Tres días antes de la muerte de Malik el 12 de mayo, Javier Arellano Levario escribió una nota a su familia diciéndoles que ya no podía soportar el acoso escolar. Después en Socorro, Texas, el joven de 17 años de edad, terminó su propia vida.
En Cincinnati, Ohio, la familia de Gabriel Taye está reviviendo la pesadilla de perderlo. La oficina del forense anunció en mayo que estaba reabriendo la investigación sobre el suicidio del niño de 8 años. El 26 de enero, Gabriel se ahorcó en su dormitorio, dos días después de que un acosador lo dejó inconsciente en la escuela.
Su madre, Cornelia, persiguiendo su promesa de que la voz de su hijo “será escuchada”, está apelando a los padres para que aconsejen a sus hijos a buscar ayuda si están siendo agredidos. La gente necesita ayudar a solucionar esta epidemia de intimidación mediante la difusión de ser conscientes y hablar, indicó Cornelia.
Ella describe a su único hijo como un niño adorable, feliz y confiado.
Más de uno de cada cinco estudiantes reportan haber sido acosado, de acuerdo con una investigación publicada por el Centro Nacional de Estadísticas de Educación en diciembre.
La Asociación Americana de Psicología define el acoso escolar como una forma de comportamiento agresivo en el cual alguien intencionalmente y repetidamente agrede o incomoda a otra persona. Cada adulto debe utilizar la autoridad y la influencia que tenemos para poner fin al acoso escolar en nuestras escuelas, barrios, comunidades, ligas deportivas y lugares de trabajo. En nuestra área metropolitana, hay una amplia red de agencias y organizaciones que pueden ayudar.
Para empezar, hay cinco centros locales de salud mental a los que recurrir en el lado de Missouri y tres en Kansas. Estos pueden ser encontrados en línea en www.mentalhealthkc.org. Entre otros recursos están el Kansas Safe School Resource Center, Kansas Children’s Service League, Synergy Services y Lee’s Summit CARES.
También están el United Way of Greater Kansas City 2-1-1, la Asociación Internacional de Prevención de Bullying, el Programa Missouri NEA’s No More Bullying y Missouri Family to Family. El papa Francisco es un pastor del movimiento. El enseña que para ayudar a eliminar el acoso y la agresión, se deben ser mejores oyentes y ofrecer gestos concretos de tolerancia y paciencia. “El nivel de agresividad en nuestro mundo necesita ser reducido.”

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Be part of the anti-bullying movement

May is for celebrating graduations and the joyful onset of summer vacation. But for four sets of parents in different U.S. cities, it was a time to mourn the loss of a child. Strangers to one another, their grief provides for a mutuality of interest in promoting bullying prevention.
On May 19, Alyssia Sosa hanged herself in her Richmond, Texas family home. The pretty 15-year-old basketball player had been bullied at school and sexually assaulted by a male classmate. In honor of her memory, Alyssia’s family is working to bring awareness about the effects of bullying and lobby for stricter anti-bullying legislation.
Alyssia’s parents and six siblings remember her as a happy child who enjoyed family movie nights and drawing. She wanted to be there for everybody, her family told local media, she wanted people to be happy, and she was full of life.
A week earlier in Philadelphia, Pa., Malik Kelly hanged himself. The 10 year-old left a note in which he said the bullying at school had become unbearable. Now, his family’s urging educators and other parents to talk to kids about bullying and pay close attention to changes in behavior that could signal distress.
Malik played hockey. He had a passion for reading, dinosaurs, Legos, art, poetry, music and horses. He loved gardening with his “Pop-Pop,” family road trips and Animal Planet. His favorite song was Marvin Sapp’s The Best in Me.
Three days before Malik’s death on May 12, Javier Arellano Levario wrote a note to his family telling them he could no longer endure the bullying at school. Then the Socorro, Texas 17-year-old ended his own life.
And in Cincinnati, Ohio, the family of Gabriel Taye is reliving the nightmare of losing him. The coroner’s office announced in May that it was reopening its investigation into the 8-year-old boy’s suicide. On Jan. 26, Gabriel hanged himself in his bedroom, two days after a bully knocked him unconscious at school.
His mother, Cornelia, promising that her son’s voice “will be heard,” is appealing to parents to counsel their children to seek help if they’re being hurt. People need to help fix this epidemic of bullying by spreading awareness and speaking up, Cornelia said.
She describes her only child as an adorable, happy-go-lucky child.
More than one in every five students report being bullied, according to research published by the National Center for Education Statistics in December.
The American Psychological Association defines bullying as a form of aggressive behavior in which someone intentionally and repeatedly causes another person injury or discomfort. It’s incumbent on every adult to use the authority and influence we have to put a stop to bullying in our schools, neighborhoods, communities, sports leagues and workplaces. In our metropolitan area, there’s a broadscale network of agencies and organizations that can help.
To begin with, there are five local mental health facilities to turn to on the Missouri side and three in Kansas. They’re listed online at www.mentalhealthkc.org. Among other resources are the Kansas Safe School Resource Center, Kansas Children’s Service League, Synergy Services and Lee’s Summit CARES.
There’s also United Way of Greater Kansas City 2-1-1, the International Bullying Prevention Association, Missouri NEA’s No More Bullying Program and Missouri Family to Family.
Pope Francis is a shepherd of the movement. Help wipe out bullying and aggression by being better listeners and offering concrete gestures of tolerance and patience, he teaches. “The level of aggressiveness in our world needs to be dialed down.”

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