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Hispanic Hauntings: The Legend of “El Charro Negro”

By Tere Siqueira

Note: As October’s shadows lengthen and the days grow chillier, the air becomes charged with the anticipation of Halloween and Dia de los Muertos. Continuing our journey through captivating Hispanic legends, we at Dos Mundos invite you to delve into an enigmatic tale that has spooked and fascinated generations: “El Charro Negro” (“The Black Horseman” in English).
From the vast, sweeping plains of rural Mexico, during an era tinted with mysticism, folks told of a traditional Mexican horseman or “charro.” In the golden hours of sunset, when the world seemed to stand still and even birds hushed their songs, a mysterious figure could be seen riding the horizon. Dressed as a charro, this figure was draped in black, with a wide-brimmed sombrero casting a shadow over his face, making his features nearly indistinguishable. His mount, a magnificent stallion, was as dark as the night itself.
They called him “El Charro Negro.”
Villagers spoke in whispers of how El Charro Negro was not of this world but a specter — a lost soul seeking redemption or perhaps revenge. Some suggested he was a once-proud horseman who had wronged many in his lifetime and was cursed to roam the earth.
According to one legend, those who encountered him at dusk, especially at a crossroads, were presented with a choice or test. A shimmering gold coin would appear in El Charro’s hand, tempting the passerby. If the passerby were to take it, that person’s soul would become his and that person would be destined to wander the plains with him for eternity. However, those who resisted his temptation or showed true heart were often granted good fortune or even insight into the future.
But one thing remained consistent in all the tales: a warning. Those who heard the hooves of a distant horse as twilight approached were advised to steer clear, lest they meet El Charro Negro and face the test of their souls.
So if you ever find yourself amid the vast landscapes of Mexico during the bewitching hours and hear the soft galloping of a horse, remember the legend of El Charro Negro. Look away, continue on your path and hope that the haunting horseman is merely passing by.


La leyenda de La Leyenda del “El Charro Negro”

Nota: A medida que las sombras de octubre se alargan y los días se vuelven más fríos, el ambiente se carga de anticipación por Halloween y el Día de los Muertos. Continuando nuestro recorrido por cautivadoras leyendas hispanas, en Dos Mundos te invitamos a sumergirte en un relato enigmático que ha espantado y fascinado a generaciones: “El Charro Negro”.
Desde las vastas y extensas llanuras del México rural, durante una era teñida de misticismo, la gente hablaba de un tradicional charro mexicano. En las horas doradas del atardecer, cuando el mundo parecía detenerse y hasta los pájaros callaban sus cantos, una figura misteriosa podía ser vista cabalgando en el horizonte. Vestido como charro, esta figura estaba cubierta de negro, con un sombrero de ala ancha que proyectaba una sombra sobre su rostro, haciendo que sus rasgos fueran casi indistinguibles. Su montura, un magnífico semental, era tan oscuro como la noche misma.
Lo llamaban “El Charro Negro”.
Los aldeanos hablaban en susurros sobre cómo El Charro Negro no era de este mundo, sino un espectro: un alma perdida buscando redención o quizás venganza. Algunos sugerían que era un jinete que en vida había hecho daño a muchos y estaba condenado a vagar por la tierra.
Según una leyenda, aquellos que se encontraban con él al atardecer, especialmente en un cruce de caminos, se enfrentaban a una elección o prueba. Una moneda de oro brillante aparecería en la mano del Charro, tentando al transeúnte. Si este tomaba la moneda, su alma pertenecería al Charro y estaría destinado a vagar por las llanuras con él por la eternidad. Sin embargo, aquellos que resistían su tentación o mostraban un verdadero corazón a menudo recibían buena fortuna o incluso visiones del futuro.
Pero una cosa permanecía constante en todos los relatos: una advertencia. Aquellos que oían los cascos de un caballo distante al acercarse el crepúsculo, se les aconsejaba mantenerse alejados, no vaya a ser que se encontraran con El Charro Negro y enfrentaran la prueba de sus almas.
Así que si alguna vez te encuentras en los vastos paisajes de México durante las horas embrujadas y escuchas el suave galope de un caballo, recuerda la leyenda de El Charro Negro. Desvía la mirada, continúa tu camino y espera que el jinete fantasmal simplemente pase de largo.

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