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Ayala reflects immigrant experience through poetry

Story and photo by Roberta Pardo

Writing has always been a way for Jessica Ayala to understand the world.
“I learned how to write in English before I spoke it,” Ayala said. “To me, poetry was very therapeutic. It was a way for me to communicate to the classroom and to my peers.”
By the time she was in the third grade, Ayala was winning poetry competitions. Now, she is a published author.
In 2017, Ayala released her first book, “Huelga,” a collection of poetry spanning 10 years of her time inside classrooms, lobbying in Jefferson City and working with Deferred Action for Childhood Arrival students. She is an artist in residence at the Charlotte Street Foundation in Kansas City, Missouri, where she is working on her second book.
In addition, Ayala’s poetry has merged into songwriting and rhyme in her work with the Kansas City Rumba Collective and La Resistencia.
Ayala prides herself on being a good observer. As a girl, she was regularly watching her family interact or people at church. Today, she likes to go to parks and people-watch.
“Poetry is very much my sight,” she said.
Ayala’s work is inspired not only from observation, but also from her experience as an immigrant. Born in Colombia, Ayala came to the United States with her family when she was 3 years old. When she was in college, she started her “decolonization” process, which made her look at certain things, like the Catholic Church, in a different light.
Regarding the decision to share her life with others is, Ayala said her poetry is a way of existing for her.
“I have to take deep breaths and I have to remind myself that it’s not about other people; it’s about (the fact that) this is how I exist,” she said.
Advocacy work is another part of how Ayala exists. She led the first immigration marches of Kansas City, Missouri, from 2006 to 2008. She also spent more than a decade serving Latino youth in Kansas City, Missouri’s Westside and Northeast neighborhoods as a community organizer.
Ayala’s second book, “Just a Kid from Ipiales,” coming out later this year, is a poetic memoir documenting her life as an immigrant youth living in the United States. She wanted the book to be more visual, so she has created an exhibit to go with it.
Ayala thinks advocacy and art go hand in hand.
“As a writer, and as an artist, we have the responsibility to reflect the times that we live in,” she said, quoting singer and civil rights activist Nina Simone.
In observance of March as Women’s History Month, Ayala’s advice to other Latinas in the community is to remember how strong women are.
“Always go for what makes you joyful and happy, because I think women are magical – and we only know how to love and give love, and bring light to the world,” she said.

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Ayala refleja la experiencia de los inmigrantes a través de la poesía

Escribir siempre ha sido una forma de entender el mundo para Jessica Ayala.
“Aprendí a escribir en inglés antes de hablarlo”, dijo Ayala. “Para mí, la poesía era muy terapéutica. Era una forma de comunicarme con el salón y con mis compañeros”.
Cuando estaba en tercer grado, Ayala ya estaba ganando concursos de poesía. Ahora, es una autora publicada.
En 2017, Ayala lanzó su primer libro, “Huelga”, una colección de poesía que abarca 10 años de su tiempo dentro de las aulas, ejerciendo presión en Jefferson City y trabajando con estudiantes de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia. Es una artista en residencia en la Fundación Charlotte Street en Kansas City, Missouri, donde está trabajando en su segundo libro.
Además, la poesía de Ayala se ha fusionado en composición y rima en su trabajo con el Kansas City Rumba Collective y La Resistencia.
Ayala se enorgullece de ser una buena observadora. Cuando era niña, observaba regularmente a su familia interactuar o personas en la iglesia. Hoy en día, le gusta ir a los parques y observar a la gente.
“La poesía es mi vista”, dijo.
El trabajo de Ayala está inspirado no sólo en la observación, sino también en su experiencia como inmigrante. Nacida en Colombia, Ayala vino a los Estados Unidos con su familia cuando ella tenía 3 años. Cuando estaba en la universidad, comenzó su proceso de “descolonización”, lo que la hizo ver ciertas cosas, como la Iglesia Católica, desde una perspectiva diferente.
Sobre su decisión de compartir su vida con otros, Ayala dijo que su poesía es una forma de existir para ella.
“Tengo que respirar profundamente y debo recordarme que no se trata de otras personas; se trata de (el hecho de que) así es como existo”, dijo.
Su trabajo como defensora es otra parte de cómo existe Ayala. Dirigió las primeras marchas de inmigración de Kansas City, Missouri, de 2006 a 2008. También pasó más de una década sirviendo a jóvenes latinos en los barrios de Westside y Northeast en Kansas City, Missouri como organizadora comunitaria.
Su segundo libro, “Sólo una niña de Ipiales”, que se publicará más adelante este año, es una memoria poética que documenta su vida como una joven inmigrante que vive en los Estados Unidos. Quería que el libro fuera más visual, por lo que ha creado una exposición para acompañarlo.
Ayala piensa que la defensa y el arte van mano a mano.
“Como escritora, y como artista, tenemos la responsabilidad de reflejar los tiempos en que vivimos”, dijo, citando a la cantante y activista de derechos civiles, Nina Simone.
En honor a marzo como el Mes de la Mujer, el consejo de Ayala a otras latinas en la comunidad es recordar lo fuerte que son las mujeres.
“Siempre ve por lo que te hace feliz, porque creo que las mujeres son mágicas, y sólo nosotras sabemos cómo amar y dar amor, y traer luz al mundo”, dijo.

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