Home Editorial Will lawmakers grant hero’s dying wish?

Will lawmakers grant hero’s dying wish?

A little over two weeks before Luis Gustavo Alvarez passed away on June 29 in a Long Island, N.Y., hospice he traveled to Washington D.C. There, the dying former New York City detective passionately pleaded with a House subcommittee to extend health benefits for emergency personnel who responded to the Sept. 11, 2001 terror attacks.
Alvarez championed permanent reauthorization of the September 11 Victim Compensation Fund (VCF). It was created to compensate first responders, construction workers and others for serious illnesses related to being at the four sites attacked by terrorists and the families of workers who died.
As of June 30, 2019, 50,730 people had applied for benefits (https://www.vcf.gov/pdf/VCFMonthlyReportJune2019.pdf); of those, 24,037 claims were approved; 16,319 claims are still being processed.
But back in February, the VCF administrator announced that there were insufficient funds to pay current and anticipated future claims. Consequently, the administrator cut payouts by 50-to70 percent.
That’s what compelled Alvarez to deliver his impassioned June 11 testimony to Congress in support of reauthorizing the VCF permanently. The following day, he was admitted to hospice.
The Cuban-born father of two teenage boys died before tasting victory. On July 12, the U.S. House passed H.R. 1327, extending the VCF through 2092 — the lifetime of those who were sickened or died laboring at one of the four attack sites.
The bill now goes to the Senate where majority leader, Sen. Mitch McConnell has said he’d try to bring it up before Congress adjourns Aug. 5 for the summer recess. In a statement he put out on Friday, McConnell promised to “consider this important legislation soon” and called the 9/11 first responders “the very definition of American heroes and patriots.”
Time is critical though. The Senate won’t reconvene until after Labor Day, and there’s only about $2 billion remaining of the $7.4 billion allocated in 2015 for the VCF. H.R. 1327 authorizes $10.2 billion for the fund over the next decade.
The Senate hasn’t so far scheduled a vote on it.
Alvarez died from complications of colorectal cancer. Doctors attributed the disease to the months he spent at Ground Zero searching for survivors and the remains of fellow responders. The former U.S. Marine and decorated detective first grade left his wife and kids, parents and siblings. He was only 53.
He’s just one “American hero and patriot” who was sickened, or injured or died in the attacks or their aftermath – combing through the toxic debris to rescue survivors and recover the dead.
Alvarez was “lucky,” he told reporters days before his death — he had health insurance. The uninsured guys had to cope with the stress of fighting cancer as well as “the financial stress of the health care.”
“I’m no one special, I did what all the other guys did,” he said. “Now we are paying the price for it.”
Will senators who have the power grant Alvarez’s dying wish: for lawmakers to take care of the 9/11 responders?




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¿Los legisladores concederán el deseo de morir del héroe?

Poco más de dos semanas antes de que Luis Gustavo Álvarez falleciera el 29 de junio en un hospicio de Long Island, N.Y., viajó a Washington, D.C. Allí, el moribundo ex detective de la ciudad de Nueva York le suplicó apasionadamente a un subcomité de la Cámara de Representantes que extienda los beneficios de salud para el personal de emergencia que respondió a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Álvarez defendió la reautorización permanente del Fondo de Compensación para Víctimas (VCF, por sus siglas en inglés) del 11 de septiembre. Fue creado para compensar a los socorristas, trabajadores de construcción y otros por enfermedades graves relacionadas con estar en los cuatro sitios atacados por terroristas y las familias de los trabajadores que murieron.
Al 30 de junio de 2019, 50,730 personas habían solicitado beneficios (https://www.vcf.gov/pdf/VCFMonthlyReportJune2019.pdf); de esas, se aprobaron 24,037 reclamaciones. Todavía se están procesando 16,319 reclamaciones.
Pero en febrero, el administrador de VCF anunció que no habían suficientes fondos para pagar reclamaciones actuales y futuras. En consecuencia, el administrador recortó los pagos en un 50 a 70 por ciento.
Eso fue lo que obligó a Álvarez a dar su apasionado testimonio del 11 de junio al Congreso en apoyo a la reautorización permanente del VCF. Al día siguiente, fue ingresado en un hospicio.
El padre de dos hijos adolescentes nacido en Cuba murió antes de probar la victoria. El 12 de julio, la Cámara aprobó la Ley 1327, extendiendo el VCF hasta 2092: la vida de aquellos que se enfermaron o murieron trabajando en uno de los cuatro sitios de ataque.
El proyecto de ley ahora va al Senado, donde el líder de la mayoría, el senador Mitch McConnell, dijo que trataría de mencionarlo antes de que el Congreso suspenda para el receso de verano el 5 de agosto. En un comunicado que publicó el viernes, McConnell prometió “considerar esta importante legislación pronto” y llamó a los socorristas del 11-S “la definición misma de héroes y patriotas estadounidenses”.
Aunque el tiempo es crítico. El Senado no volverá a estar en sesión hasta después del Día del Trabajo, y sólo quedan alrededor de $2 mil millones de los $7.4 mil millones asignados en 2015 para el VCF. La Ley 1327 autoriza $10.2 mil millones para el fondo durante la próxima década.
El Senado no ha programado hasta ahora una votación al respecto.
Álvarez murió de complicaciones de cáncer colon-rectal. Los médicos atribuyeron la enfermedad a los meses que pasó en la zona cero en busca de sobrevivientes y los restos de otros socorristas. El ex infante de marina y detective condecorado de primer grado dejó a su esposa e hijos, padres y hermanos. Sólo tenía 53 años.
Es sólo un “héroe y patriota estadounidense” que se enfermó, resultó herido o murió en los ataques o en sus secuelas: peinando los desechos tóxicos para rescatar a los sobrevivientes y recuperar a los muertos.
Álvarez tuvo “suerte”, le dijo a los periodistas días antes de su muerte: tenía seguro médico. Los hombres sin seguro tuvieron que lidiar con el estrés de combatir el cáncer y con el “estrés financiero de la atención médica”.
“No soy nadie especial, hice lo que todos los demás hicieron”, dijo. “Ahora estamos pagando el precio por ello”.
¿Los senadores que tienen el poder concederán el último deseo de Álvarez: que los legisladores se encarguen de los que respondieron al 11 de septiembre?

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